La grasa en las rodillas, sobre todo la que se acumula en la cara interna, casi siempre es tejido graso normal que sigue el reparto de tu cuerpo. Pero cuando aparece en las dos rodillas por igual, duele al presionarla y forma un escalón claro con la pierna, puede ser una de las localizaciones típicas del lipedema. Aquí te explicamos cómo distinguir una cosa de la otra, y de una tercera que no es grasa: la rodilla hinchada por un problema de la articulación.
Muchas pacientes llegan a consulta con la misma frase: «tengo las rodillas gordas aunque esté delgada». No es una queja estética menor ni algo que debas resolver a base de sentadillas. Es una pregunta clínica que tiene respuesta.
Primero lo urgente: cuándo no es grasa y no puede esperar
La grasa no aparece de un día para otro ni se pone caliente. Si tu rodilla cambia de golpe, lo que hay que descartar es un problema de la articulación o de las venas. Busca atención médica hoy si reconoces alguno de estos cuadros:
Rodilla caliente, roja e hinchada, con fiebre o dolor intenso al moverla: obliga a descartar una artritis séptica, una infección de la articulación. La rodilla es una de sus localizaciones más frecuentes y los síntomas aparecen rápido. Si el tratamiento se retrasa, puede dañar la articulación de forma permanente.
Hinchazón tras un golpe, una torcedura o una caída, sobre todo si no puedes apoyar el peso, la rodilla se bloquea, cede o se ve deformada.
Una sola pierna hinchada y dolorosa, con la pantorrilla tensa, caliente o de color azulado: hay que descartar una trombosis venosa profunda. Lo explicamos en pierna hinchada y dura.
Nada de lo anterior es lipedema. El lipedema afecta siempre a las dos piernas de forma simétrica, no da fiebre y no aparece de repente.
Las tres cosas que se llaman «rodillas gordas»
Detrás de la misma búsqueda hay tres situaciones distintas, y conviene separarlas antes de pensar en ningún tratamiento.
¿Por qué se acumula grasa en las rodillas?
Por tres motivos que se parecen por fuera. El primero es el aumento de peso general: la grasa se reparte de forma proporcional y también aumenta en el tronco y la cintura. El segundo es un reparto desproporcionado que no duele, con más volumen en las piernas que en el tronco pero sin molestias; la guía clínica de referencia lo llama lipohipertrofia y deja claro que no es lipedema. El tercero es el lipedema: un aumento desproporcionado, simétrico y doloroso del tejido graso de las extremidades.
Lo que separa los tres son las molestias. La guía S2k alemana de 2024 explica, al desarrollar su definición (Recomendación 1.1), que el lipedema es siempre doloroso. Y en la Recomendación 2.2 (consenso del 100%) establece que un aumento desproporcionado de grasa sin molestias (ni dolor al presionar, ni dolor espontáneo, ni pesadez) no debe diagnosticarse como lipedema.
¿Cómo se llama la grasa en la rodilla?
La que ves y puedes pellizcar en la cara interna es grasa subcutánea, la capa que está bajo la piel. En el lipedema, la guía describe esos depósitos simétricos y dolorosos por encima o por debajo de las rodillas con una palabra que en alemán es «Wammen», algo así como almohadillas o pliegues de grasa. Hay otra grasa con nombre propio, la grasa de Hoffa, pero está dentro de la cápsula de la rodilla y no tiene nada que ver con el volumen visible.
El misterioso corte entre muslo y rodilla
Es el detalle que más pacientes describen sin saber que tiene nombre. La pierna engrosa hasta un punto y, justo debajo, el calibre cae de golpe: un escalón, un «corte», a veces un rodete de grasa que cae sobre la rodilla o se apoya en su cara interna. La guía S2k lo llama salto de calibre hacia la zona sana y lo considera típico del lipedema, con la imagen de un manguito o un cuello alrededor de la pierna.
Ese corte puede aparecer en tres alturas:
Por encima de la rodilla: el muslo es voluminoso y la pierna se estrecha a partir de la rodilla. Corresponde a la localización que las clasificaciones describen como lipedema «hasta las rodillas», el tipo II.
En la propia rodilla: la almohadilla de la cara interna sobresale y marca el contorno.
En el tobillo: cuando el lipedema baja por la pantorrilla, el escalón aparece justo encima del pie. En The Advanced Care Study, la encuesta de nuestro equipo, que respondieron 1.069 personas en España y de la que se analizaron 969, el tipo más frecuente fue el tipo III, que afecta a caderas, muslos y pantorrillas.
Dicho de otra forma: lo que delata al lipedema no es cuánta grasa hay en la rodilla, sino que la grasa se detiene de golpe, es igual en los dos lados y deja los pies libres. La guía insiste en que los pies y las manos no se afectan. Si quieres ver cómo se describen las localizaciones, las tienes en los grados y tipos del lipedema; recuerda que el grado describe un estado del tejido, no una sentencia.

Grasa localizada o lipedema: cómo se distinguen
Ningún rasgo por sí solo da el diagnóstico, pero juntos dibujan un patrón. Esta es la tabla que usamos para ordenar la conversación en consulta.
| Qué se mira | Grasa localizada constitucional | Lipedema | Rodilla hinchada articular |
Dolor al presionar | No | Sí, muy característico | Dolor en la articulación, sobre todo al moverla |
Simetría | Suele ser simétrica | Siempre las dos rodillas por igual | Puede ser una sola rodilla |
Forma | Se funde con el muslo, sin escalón | Salto de calibre o rodete sobre la cara interna | El bulto está en la articulación, a veces detrás |
Relación con el tronco | Proporcional si viene del peso; desproporcionada pero indolora en la lipohipertrofia | Desproporción: tronco más delgado que las piernas | Sin relación |
Pies | Sin cambios | Respetados | Sin cambios |
Inicio | Gradual, con el peso | De años, a menudo desde la pubertad o un cambio hormonal | Brusco tras un golpe, o lento, como en la artrosis |
Quién lo valora | Medicina general | Médico con experiencia en lipedema | Traumatología |
Fíjate en la primera fila, pero no te quedes solo en ella. Si no notas ninguna molestia (ni dolor al presionar, ni dolor espontáneo, ni pesadez), la guía no la considera lipedema.
¿Qué es el lipedema en la rodilla?
Es la misma enfermedad del resto de la pierna vista en una de sus localizaciones típicas. La guía S2k define el lipedema como una alteración dolorosa, desproporcionada y simétrica del reparto de la grasa en las extremidades, que aparece casi solo en mujeres (Recomendación 1.1, consenso del 100%), y señala como característicos los depósitos dolorosos por encima o por debajo de las rodillas. La guía no describe un lipedema limitado a las rodillas: estos depósitos suelen acompañar a la afectación de muslos o pantorrillas.
¿Cómo saber si tengo lipedema en las rodillas?
Hazte tres preguntas. ¿Duele cuando aprietas la almohadilla de la cara interna? ¿Es igual en las dos rodillas? ¿Hay un escalón entre la zona engrosada y la sana, con los pies libres? Si las tres respuestas son sí, merece una valoración. Muchas pacientes cuentan además que les salen hematomas con facilidad; es frecuente, pero la guía advierte de que no sirve como criterio decisivo. El diagnóstico es clínico (Recomendación 2.12): no hay análisis ni prueba de imagen que lo confirme, y lo hace un médico que te explora. Tienes la lista completa en los síntomas del lipedema.
Cuando no es grasa: la rodilla que se hincha por dentro
Una rodilla puede aumentar de volumen sin que haya más grasa. Las causas más habituales son de la articulación y las trata traumatología: la artrosis y otras artritis, la bursitis por presión repetida (por ejemplo, trabajar de rodillas), las lesiones de menisco o ligamentos y el quiste de Baker, una bolsa de líquido detrás de la rodilla. Las nombramos solo para descartarlas: si tu rodilla se hincha, duele al doblarla o se bloquea, la consulta es otra.
¿Cómo desinflamar la grasa de Hoffa?
La grasa de Hoffa es la almohadilla grasa infrarrotuliana: está dentro de la cápsula de la rodilla, detrás del tendón que une la rótula con la tibia. Cuando se inflama da dolor en la parte delantera de la rodilla; no es la almohadilla que se pellizca en la cara interna. No es grasa localizada ni lipedema. Suele tratarse de forma conservadora, con fisioterapia, según indique traumatología tras explorarte; no tiene sentido aplicarle lo que se usa para la grasa subcutánea.
La rodilla y la marcha en el lipedema
Este apartado explica por qué la valoración no es solo estética. La guía S2k recoge que, cuando el aumento de grasa es muy marcado, pueden aparecer alteraciones del eje de la rodilla (rodillas en X, lo que se llama genu valgo) y lesiones de la piel por roce entre una pierna y otra.
La guía cita además trabajos que describen una menor fuerza del cuádriceps en pacientes con lipedema y una alineación alterada de caderas y rodillas, que cambia la forma de caminar y puede favorecer lesiones ortopédicas, sobre todo en la cadera y la rodilla. La evidencia es limitada (uno de esos estudios incluyó 22 pacientes), y la propia guía incluye las limitaciones de movilidad y las complicaciones ortopédicas entre los aspectos que se valoran al indicar una cirugía (Recomendación 12.2). Si notas que rozas al caminar, que la cara interna de las rodillas se irrita o que te cansas antes, dilo en consulta.
Qué hace y qué no hace el ejercicio
El ejercicio es imprescindible, pero no hace lo que promete medio internet. Lo que no hace: quemar la grasa de una zona concreta. En un estudio publicado en 2013, un grupo de 11 personas jóvenes entrenó una sola pierna con alrededor de mil repeticiones de prensa por sesión, tres veces por semana, durante 12 semanas. Perdieron grasa, pero en el tronco y los brazos, no en la pierna entrenada. Las sentadillas no adelgazan la rodilla.
Lo que sí hace, y en el lipedema importa mucho:
Reduce el dolor. La guía S2k recomienda incluir el movimiento con compresión o un programa de entrenamiento en el tratamiento, porque es un elemento importante para reducir el dolor (Recomendación 7.2, consenso del 100%). El ejercicio en el agua puede añadir beneficio (Recomendación 7.5).
Fortalece el cuádriceps, el músculo que sostiene la rodilla y que en el lipedema puede estar más débil.
Ayuda a controlar el peso, y eso cuenta: si además del lipedema hay sobrepeso u obesidad, la guía indica que perder peso con una alimentación adecuada también puede reducir el volumen de las piernas (Recomendación 10.2, consenso del 100%).
Las dos cosas son verdad a la vez: la dieta y el ejercicio no hacen desaparecer la desproporción del lipedema, pero el peso y la salud general sí responden y sí cambian cómo se encuentra tu pierna. Tienes rutinas adaptadas en ejercicios para el lipedema.
¿Cómo bajar el gordito de las rodillas?
Depende de qué sea. Si es grasa que llegó con el peso, se reduce cuando baja la grasa de todo el cuerpo, con alimentación y actividad física, no con ejercicios localizados. Si es una almohadilla que duele al presionarla, simétrica y con escalón, antes de buscar cómo reducirla conviene saber si es lipedema, porque cambia lo que tiene sentido hacer y lo que no.
Criolipólisis y tratamientos estéticos frente al lipedema
Si buscas en internet, encontrarás criolipólisis, láser, radiofrecuencia y cremas. Lo honesto es separar lo que cada cosa es:
Para la grasa localizada sin enfermedad, la criolipólisis y otros tratamientos estéticos son una opción que se valora en medicina estética. No están libres de efectos adversos: una revisión sistemática de 2025 con más de 13.000 pacientes estimó, con evidencia de baja certeza, que en 1 de cada 455 aparece una hiperplasia adiposa paradójica, un aumento de la grasa en la zona tratada.
Para el lipedema, la guía S2k de 2024 no incluye la criolipólisis ni otros tratamientos estéticos no invasivos entre sus recomendaciones. Su tratamiento conservador incluye, entre otros, compresión para reducir el dolor (Recomendación 4.1), movimiento y control del peso.
Cuando hace falta cirugía en el lipedema, la guía recomienda la liposucción como método quirúrgico de elección para reducir el tejido afectado (Recomendación 12.1), con indicación médica: dolor que no mejora con tratamiento conservador, complicaciones de movilidad, de la piel u ortopédicas, y tratar antes una obesidad asociada si la hay (Recomendación 12.2). La liposucción de un reparto de grasa que no duele queda fuera de la guía. No es lo mismo que una liposucción estética de rodillas.
La celulitis, por cierto, es otra cosa: un cambio del relieve de la piel que no duele al presionar. Lo detallamos en las diferencias entre lipedema y celulitis.
Por qué la valoración médica va antes que la estética
Si una clínica te ofrece tratar la grasa de tus rodillas sin preguntarte si duele, sin mirar tus muslos, tus pantorrillas y tus pies, y sin medir tu cintura, está tratando una forma, no una paciente. En el lipedema el orden importa por tres razones:
El diagnóstico cambia el plan. Lo que tiene sentido para una grasa constitucional no es lo que tiene sentido para un lipedema, y viceversa.
Hay que descartar lo que lo imita: obesidad, linfedema, problemas venosos o de la articulación.
El lipedema no es una sentencia. La guía S2k dice que no debe entenderse como una enfermedad que empeora siempre por principio, porque su evolución depende de varios factores (Recomendación 2.10). Saberlo a tiempo te permite actuar sobre esos factores.
Si llevas años mirando tus rodillas sin una explicación, lo primero no es un tratamiento: es un diagnóstico. En nuestra consulta de lipedema en Valencia la valoración incluye la exploración de las dos piernas, la búsqueda del dolor a la presión y del salto de calibre, las medidas de cintura y cadera y el descarte de otras causas. Te explicamos en qué consiste el diagnóstico del lipedema paso a paso. Y si tu duda es más amplia, porque tienes las piernas gruesas con un tronco delgado, lo tratamos en por qué tengo las piernas gordas y el cuerpo delgado.

Fuentes y referencias
Guideline S2k Lipoedema, AWMF 037-012, versión 5.0 (2024). Para la definición y el dolor como rasgo constante (Recomendación 1.1 y su texto), las molestias como requisito y la lipohipertrofia (Recomendación 2.2), el salto de calibre y los depósitos sobre las rodillas, la simetría y el respeto de los pies, los hematomas, el diagnóstico clínico (Recomendación 2.12), el genu valgo, la marcha, el ejercicio (Recomendaciones 7.2 y 7.5), el peso (Recomendación 10.2), la compresión (Recomendación 4.1), la liposucción (Recomendaciones 12.1 y 12.2) y la evolución (Recomendación 2.10).
Carballeira Braña A, Poveda Castillo J. The Advanced Care Study: Current Status of Lipedema in Spain. Int J Environ Res Public Health, 2023;20(17):6647. PubMed.
Ramírez-Campillo R et al. Regional fat changes induced by localized muscle endurance resistance training. J Strength Cond Res, 2013. PubMed.
Mah AE et al. Incidence of Paradoxical Adipose Hyperplasia After Cryolipolysis: A Systematic Review and Meta-Analysis. Aesthet Surg J Open Forum, 2025. PubMed.
Hoffa Pad Impingement Syndrome. StatPearls. DuBose M, Taqi M.
Contenido elaborado por el equipo médico de Lipedema Advanced Care a partir de la guía clínica S2k de lipedema (AWMF 037-012, versión 2024) y de las fuentes citadas.
Publicado en octubre de 2026.
Esta página tiene finalidad divulgativa y no sustituye a una consulta médica. El diagnóstico del lipedema es clínico y debe hacerlo un profesional con experiencia. Busca atención médica el mismo día si tu rodilla está caliente, roja o hinchada de golpe, si tienes fiebre, si se hinchó tras un golpe o una torcedura, si no puedes apoyar el peso o se bloquea, o si tienes una sola pierna hinchada y dolorosa.
El Dr. Carballeira se ha formado en prestigiosas universidades nacionales e internacionales, perfeccionando su técnica junto a referentes mundiales de la cirugía plástica como el Dr. Ivo Pitanguy y el Dr. Pedro Cavadas. Licenciado en Medicina y especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, también cuenta con un Máster Internacional en Microcirugía Reconstructiva.

