Mujer sentada en el borde de la cama de un dormitorio en penumbra con una lámpara de mesilla encendida y las manos apoyadas sobre las rodillas

Dolor de piernas por la noche: por qué aparece y cuándo preocuparse

El dolor de piernas por la noche casi siempre tiene una explicación benigna: lo más frecuente son los calambres nocturnos, el síndrome de piernas inquietas y la pesadez de la insuficiencia venosa. Pero hay un dolor nocturno que no se debe dejar para mañana: el de un pie frío y pálido que duele en reposo y mejora al dejar la pierna colgando fuera de la cama.

Aquí te explicamos cómo se distingue cada causa por cómo se nota, cuándo aparece y qué lo alivia, por qué «subir las piernas» no sirve para todas y, antes que nada, qué señales obligan a consultar el mismo día.

Primero, las señales que no pueden esperar

La mayoría de las noches con dolor de piernas no son una urgencia. Estas sí lo son, o pueden serlo. Llama al 112 o ve a urgencias ahora si notas:

  • Un pie o una pierna que se quedan fríos, pálidos y dolorosos de golpe, en cuestión de horas, con o sin pérdida de fuerza o de sensibilidad: puede ser una embolia arterial.

  • Debilidad, pérdida de fuerza o de sensibilidad que aparece de forma brusca, no poder controlar la pierna, dificultad para caminar o pérdida del control de la orina o las heces.

  • Dolor en una pierna hinchada junto a dolor en el pecho, falta de aire o tos con sangre, o debilidad con dificultad para hablar, cambios en la visión o confusión.

Busca atención médica el mismo día si notas:

  • Dolor en el pie o la pierna que desde hace semanas aparece en reposo, sobre todo por la noche, y mejora al dejar la pierna colgando fuera de la cama, con el pie frío, pálido o azulado: orienta a una falta de riego arterial avanzada.

  • Una herida en el pie o la pierna que no cicatriza, sobre todo si tienes diabetes o fumas.

  • Una sola pierna hinchada, caliente, roja y dolorosa: hay que descartar una trombosis venosa profunda.

¿Cuándo preocuparse por el dolor de piernas?

Además de las señales de arriba, merece cita con tu médico en los próximos días el dolor que te despierta casi todas las noches, el que viene con entumecimiento o hinchazón, los calambres que duran más de 10 minutos y el dolor que aparece al caminar y te obliga a parar. Nada de eso es una urgencia por sí solo, pero tampoco es para acostumbrarse.

Qué tipo de dolor es: la tabla para orientarte

Para ordenar un dolor nocturno, quien te explora pregunta tres cosas: cómo se nota, cuándo aparece y qué lo alivia. Con esas tres respuestas se separan bastante bien los cuadros más frecuentes.

CuadroCómo se notaCuándo apareceQué lo aliviaPista que orienta

Calambre nocturno

Contracción brusca y muy dolorosa; el músculo se nota duro

Te despierta de golpe; dura de segundos a 10 minutos

Estirar el músculo o ponerte de pie apoyando esa pierna

Casi siempre el gemelo; puede quedar dolorido hasta 24 horas

Piernas inquietas

Necesidad de mover las piernas con una sensación desagradable (hormigueo, tirantez, ardor)

Al sentarte o tumbarte; peor por la tarde y la noche

Moverte o caminar, mientras dura el movimiento

Antecedentes familiares; más frecuente en mujeres, en el embarazo y con falta de hierro

Insuficiencia venosa

Pesadez, dolor sordo, a veces calambres

Empeora tras muchas horas de pie

Subir las piernas y caminar

Varices, hinchazón, cambios en la piel de la pierna

Arteriopatía con dolor en reposo

Dolor o quemazón en el pie y los dedos; molesta hasta el peso de la sábana

Por la noche, tumbada

Dejar colgar la pierna fuera de la cama (subirla lo empeora)

Pie frío, pálido o azulado; heridas que no cicatrizan. Dolor de semanas: mismo día. Si el pie se enfría y palidece de golpe: 112

Neuropatía

Ardor, hormigueo, pinchazos, entumecimiento

Se nota más por la noche

Depende de la causa

Empieza en los dedos y los pies; la diabetes es la causa más común

Trombosis venosa profunda

Dolor o sensibilidad con hinchazón, calor y enrojecimiento

En cualquier momento, no solo de noche

No se resuelve con medidas caseras

Casi siempre en una sola pierna. Mismo día

Lipedema

Dolor a la presión y al tacto, dolor espontáneo, pesadez

Muchas pacientes describen una sensación de hinchazón que aumenta a lo largo del día

Compresión y movimiento durante el día (S2k)

Aumento simétrico de la grasa en las dos piernas, con los pies respetados

Dolores de crecimiento

Dolor o pulsación en las dos piernas

Tarde y noche; desaparece por la mañana

Masaje suave y calor

Solo en niños de 3 a 12 años: no explica el dolor de una adulta

Ninguna fila es un diagnóstico, y una causa no excluye otra: una mujer con lipedema puede tener también calambres, varices o piernas inquietas. La tabla sirve para saber qué contar en la consulta, no para cerrar la duda en casa.

Médica tomando notas mientras escucha a una paciente sentada frente a ella en una consulta luminosa

¿Por qué me duelen las piernas de las rodillas para abajo en la noche?

Porque casi todas las causas nocturnas se concentran ahí. El calambre suele atacar el gemelo; las sensaciones de las piernas inquietas se notan sobre todo en la parte inferior de las piernas; la neuropatía empieza en los dedos y los pies; y el dolor en reposo de la arteriopatía se localiza en el pie y los dedos. El lipedema, en cambio, puede ocupar toda la pierna y se detiene en el tobillo.

Calambres nocturnos: el dolor que te despierta de golpe

Un calambre es una contracción involuntaria y sostenida de un músculo, muy dolorosa, que deja el músculo duro como un nudo. Los calambres nocturnos los ha tenido entre el 50 y el 60 % de los adultos, son algo más frecuentes en mujeres y aumentan con la edad. La mayoría son benignos y no tienen una causa identificable.

Durante el calambre, lo que funciona es estirar el músculo con firmeza, o ponerte de pie y cargar el peso sobre esa pierna. Para prevenirlos, la base es el estiramiento diario del gemelo, con una última tanda justo antes de acostarte. El músculo puede quedar dolorido hasta un día después.

¿Por qué dan calambres en las piernas en la noche?

El mecanismo exacto no se conoce, pero hoy se atribuyen más a la fatiga muscular y a una alteración del nervio que a la falta de sales. Se asocian con la edad, el ejercicio intenso, el embarazo, algunos medicamentos, la enfermedad vascular, la estenosis del canal lumbar y la hemodiálisis. La deshidratación se cita a menudo, aunque los estudios no la han relacionado con los calambres nocturnos. Si te despiertan a menudo, duran más de 10 minutos o vienen con entumecimiento o hinchazón, coméntalo con tu médico: no tomes quinina por tu cuenta: por sus efectos adversos, las revisiones médicas ya no la recomiendan como tratamiento habitual.

¿Cuál es la vitamina que te falta cuando te duelen las piernas?

No hay una vitamina única detrás del dolor de piernas, y suplementarse a ciegas no es buena idea. Lo que sí se busca con un análisis es: el hierro, porque su déficit se asocia a las piernas inquietas; la vitamina B12 (y la B1 o la B6), cuyo déficit puede dañar los nervios y dar ardor u hormigueo; y la función del riñón o del tiroides. ¿Y el magnesio para los calambres? Una revisión de ensayos concluyó que no parece eficaz en la población general, con un posible efecto pequeño en embarazadas.

Piernas inquietas: más que dolor, la necesidad de moverte

El síndrome de piernas inquietas, también llamado enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno del movimiento frecuente y crónico. Su rasgo central es una necesidad irresistible de mover las piernas, casi siempre con sensaciones desagradables que se describen como hormigueo, tirantez, ardor, cosquilleo o «algo que se arrastra». Esas sensaciones empiezan o empeoran en reposo, sentada o tumbada, mejoran al moverte y siguen un patrón claro: van a peor al atardecer y por la noche.

El grupo internacional de estudio del síndrome (IRLSSG) añadió en 2014 un quinto criterio esencial: que los síntomas no se expliquen mejor por otra causa, como unos calambres, una insuficiencia venosa o una neuropatía. Es decir, el diagnóstico pide descartar justo los cuadros de esta página. No hay una prueba específica: se hace con la historia clínica, la exploración y un análisis para buscar falta de hierro u otros problemas.

Es más frecuente en mujeres, en personas de mediana edad, en el embarazo y en quienes tienen anemia por falta de hierro, enfermedad renal crónica, diabetes o neuropatía. La cafeína, el alcohol y la nicotina pueden empeorarlo, y algunos medicamentos también.

¿Cómo se diferencia de un calambre? El calambre duele y el músculo se endurece; las piernas inquietas son, sobre todo, una sensación incómoda que te obliga a moverte, sin contracción visible.

Insuficiencia venosa: la pesadez que se acumula de pie

Cuando las válvulas de las venas de las piernas no cierran bien, la sangre se estanca y aparecen pesadez, dolor sordo y, a veces, calambres. Empeora tras muchas horas de pie y mejora al subir las piernas, y suele ir con varices, hinchazón y, con el tiempo, cambios en la piel y heridas que tardan en cerrar.

La insuficiencia venosa se asocia a los calambres nocturnos, aunque tratarla no ha demostrado que los alivie. Se estudia con una ecografía Doppler. Si lo que notas es sobre todo hinchazón al final del día, lo ordenamos en la pierna hinchada y dura.

¿Por qué duelen las piernas por dentro por la noche?

Un dolor «por dentro», sordo y profundo, puede ser la pesadez de una insuficiencia venosa, un músculo sobrecargado o, con factores de riesgo vascular, el dolor en reposo de una arteriopatía. Los separa la postura: el venoso mejora al subir las piernas y el arterial, al bajarlas. Si es una sola pierna, hinchada y caliente, piensa en una trombosis y consulta ese mismo día.

Arteriopatía periférica: el dolor en reposo que no se deja pasar

La arteriopatía periférica es el estrechamiento de las arterias de las piernas, casi siempre por aterosclerosis. Al principio da dolor, ardor o cansancio en la pantorrilla, el muslo o el pie al caminar, que desaparece tras unos minutos de reposo. Es más frecuente con diabetes, tabaco, colesterol o tensión alta y enfermedad cardíaca o renal. Afecta sobre todo a hombres de más de 50 años, aunque las mujeres también pueden tenerla.

Cuando la falta de riego avanza, el dolor llega también en reposo y por la noche: dolor o quemazón en el pie y los dedos que a veces hace insoportable hasta el peso de la sábana, que empeora al subir la pierna y mejora al dejarla colgando fuera de la cama. Pueden aparecer piel pálida o azulada, un pie frío y heridas en el pie que no cicatrizan. En esa fase, la isquemia crónica que amenaza la extremidad, el riesgo de perder la pierna es alto si no se trata a tiempo, y se consulta el mismo día. Distinto es el pie que en cuestión de horas se queda frío, pálido y doloroso, con o sin pérdida de fuerza o de sensibilidad: puede ser una embolia arterial, y se llama al 112.

¿Qué significa el dolor de piernas en reposo por la noche?

Depende de cómo sea. Si es una necesidad de moverte que se calma al caminar, orienta a piernas inquietas; si es una pesadez que mejora al subir las piernas, a la insuficiencia venosa. Pero si el dolor está en el pie, no se va en reposo y se alivia al bajar la pierna, sobre todo con el pie frío o pálido, es una señal de alarma de arteriopatía y se consulta ese mismo día. Si el pie se ha enfriado y puesto pálido de golpe, en horas, es una urgencia: 112. Por eso subir las piernas no es un consejo válido para todo el mundo.

Neuropatía: ardor y hormigueo que se notan más en la cama

La neuropatía periférica es el daño de los nervios que llegan a las extremidades. Da entumecimiento, hormigueo, ardor, pinchazos o dolor profundo, y su dolor se describe como peor por la noche. Suele empezar en los dedos de los pies y en los pies. La causa más común es la diabetes, pero también pueden producirla el déficit de vitaminas B1, B6 o B12, el alcohol, la enfermedad renal, el tiroides poco activo o algunos medicamentos.

¿Por qué arden las piernas en la noche?

El ardor nocturno es típico del dolor de origen nervioso: una neuropatía, o las sensaciones de las piernas inquietas, que algunas personas describen como quemazón. También la arteriopatía avanzada puede dar quemazón en el pie en reposo. Si el ardor va con pérdida de sensibilidad en los pies, coméntalo con tu médico, porque puede que no notes una pequeña herida. Ampliamos el hormigueo y sus causas en el hormigueo en las piernas.

Trombosis venosa profunda: cuando es una sola pierna

La trombosis venosa profunda es un coágulo en una vena profunda de la pierna o el muslo. No es un dolor «de noche», sino que aparece en cualquier momento, y casi siempre afecta a un solo lado: dolor o sensibilidad, hinchazón, piel caliente y enrojecida. Es más probable tras una cirugía reciente, un viaje largo sentada, un embarazo o un parto reciente, con anticonceptivos o estrógenos y con antecedentes familiares de trombos. Se estudia con un análisis de dímero D y una ecografía Doppler.

¿Por qué duele solo una pierna por la noche?

El dolor en una sola pierna obliga a pensar primero en lo que no es simétrico: una trombosis, sobre todo si la pierna está hinchada y caliente, una arteriopatía que afecta más a un lado o un problema local, como una sobrecarga muscular o un calambre repetido en el mismo gemelo. Las piernas inquietas, la neuropatía de la diabetes o el lipedema suelen notarse en las dos piernas, aunque una moleste más. Si una pierna se hincha y duele de forma nueva, no esperes a ver si se pasa.

¿Y el dolor de piernas por la noche en niños?

En niños de 3 a 12 años existen los llamados dolores de crecimiento: dolor o pulsación en las dos piernas, por la tarde o la noche, que desaparece por la mañana. Son inofensivos y, pese al nombre, no los causa el crecimiento. Se consulta si el dolor es en una sola pierna, aparece por la mañana, hace cojear o va con fiebre, hinchazón o hematomas. En una mujer adulta, no son la explicación de su dolor nocturno.

Lipedema: un dolor que va con el tejido y con el día

El lipedema es un aumento desproporcionado y simétrico de la grasa de las extremidades, casi exclusivo de mujeres, y la guía clínica de referencia (S2k, 2024) lo define como doloroso por definición (Recomendación 1.1, consenso del 100 %): si la grasa desproporcionada no duele, no se habla de lipedema. El dolor es el síntoma clave. La guía reconoce como síntomas el dolor a la presión y al tacto, el dolor espontáneo y la sensación de pesadez (Recomendación 2.1, consenso del 100 %).

¿Y la noche? Aquí conviene ser honestos: la guía no describe un patrón nocturno propio del lipedema. Lo que sí recoge es un relato muy frecuente: muchas pacientes describen una sensación de hinchazón que aumenta a lo largo del día. Un estudio comparativo no consiguió medir ese aumento, por lo que la guía lo interpreta como parte de la experiencia del dolor. Así que, si te acuestas con esa sensación de hinchazón y dolor tras una jornada larga, encaja con lo que describen muchas pacientes con lipedema; si lo que te despierta es un calambre o una necesidad de moverte, lo más probable es que haya otra causa sumada.

Otro matiz que contradice mucho de lo que circula: la guía aclara que el lipedema no es, en primer lugar, una enfermedad de edema ni un problema de las venas o de los linfáticos, aunque puede convivir con una insuficiencia venosa o un linfedema y sumar su hinchazón. Por eso el diagnóstico diferencial con la obesidad, el linfedema, la insuficiencia venosa y la celulitis forma parte de la valoración. El resto de signos los tienes en los síntomas del lipedema.

Cómo aliviar el dolor de piernas por la noche, según la causa

¿Cómo aliviar el dolor en las piernas durante la noche?

  • Si son calambres: estiramiento del gemelo varias veces al día, con la última tanda antes de dormir. Beber lo suficiente es un buen hábito, pero no se ha demostrado que la deshidratación cause los calambres nocturnos. Durante el calambre, estira o ponte de pie.

  • Si son piernas inquietas: horarios de sueño regulares, evitar la cafeína, el alcohol y el tabaco, estiramientos suaves, masaje o un baño caliente, y pedir a tu médico un análisis de hierro.

  • Si es pesadez venosa: subir las piernas, no pasar muchas horas quieta de pie o sentada y caminar a diario. Las medias de compresión se valoran con tu médico.

  • Si sospechas un problema arterial: no subas las piernas para aliviarlo y no esperes. Ese dolor se consulta.

  • Si es lipedema: la guía S2k indica la compresión para reducir el dolor (Recomendación 4.1, consenso del 100 %), aclarando que no reduce la grasa (Recomendación 4.4), y pide incluir el movimiento con compresión o un programa de ejercicio como parte del tratamiento del dolor (Recomendación 7.2, consenso del 100 %). Te lo explicamos en las prendas de compresión para el lipedema y en los ejercicios para el lipedema.

Mujer en un dormitorio con luz cálida estirando el gemelo con las manos apoyadas en la pared y el talón en el suelo

Si buscas un repaso de todas las causas del dolor de piernas, también las diurnas y las de origen óseo o articular, tienes nuestra guía general de por qué duelen las piernas.

Dónde te lo podemos mirar, y dónde no

Si tu dolor nocturno cumple alguna señal de alarma del principio, el camino no es una clínica de lipedema: son las urgencias o tu médico de familia. Los calambres y las piernas inquietas también los estudia mejor tu médico de familia.

Si lo que notas es un dolor a la presión en un tejido graso simétrico y desproporcionado en las dos piernas, con una sensación de hinchazón que aumenta a lo largo del día, y llevas tiempo oyendo que «es mala circulación» o «es cansancio», eso sí lo valoramos. En nuestra consulta de lipedema en Valencia la valoración incluye el diagnóstico diferencial con la obesidad, el linfedema, la insuficiencia venosa y la celulitis. Te contamos qué se mira en el diagnóstico del lipedema. Si no es un lipedema, te lo diremos: descartar también forma parte del trabajo.


Fuentes y referencias


Contenido elaborado por el equipo médico de Lipedema Advanced Care a partir de la guía clínica S2k de lipedema (AWMF 037-012, versión 2024) y de las fuentes citadas.
Publicado en octubre de 2026.

Esta página tiene finalidad divulgativa y no sustituye a una consulta médica. El diagnóstico del lipedema es clínico y debe hacerlo un profesional con experiencia. Llama al 112 o ve a urgencias ahora si un pie o una pierna se quedan de golpe fríos, pálidos y dolorosos, si aparece debilidad o pérdida de fuerza o de sensibilidad brusca, no puedes controlar la pierna, te cuesta caminar o pierdes el control de esfínteres, o si el dolor de pierna se acompaña de dolor en el pecho, falta de aire o tos con sangre, o debilidad con dificultad para hablar, cambios en la visión o confusión. Busca atención médica el mismo día si tienes dolor en reposo desde hace semanas que mejora al dejar la pierna colgando, una herida en el pie que no cicatriza o una sola pierna hinchada, caliente y dolorosa.

Dr. Carballeira – Director Médico
Dr. Carballeira – Director Médico

El Dr. Carballeira se ha formado en prestigiosas universidades nacionales e internacionales, perfeccionando su técnica junto a referentes mundiales de la cirugía plástica como el Dr. Ivo Pitanguy y el Dr. Pedro Cavadas. Licenciado en Medicina y especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, también cuenta con un Máster Internacional en Microcirugía Reconstructiva.

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