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Hormigueo en las piernas y los pies: qué lo causa de verdad

El hormigueo en las piernas y en los pies tiene muchas causas, la mayoría manejables, y hay un orden razonable para mirarlas. Si has llegado aquí desde una web de lipedema, empezamos por lo incómodo: el hormigueo no es un síntoma característico del lipedema. Verlo anunciado como tal no se sostiene.

Primero lo urgente: cuándo el hormigueo no puede esperar

Casi todos los hormigueos son benignos. Un grupo pequeño no lo es. Busca atención el mismo día, o llama al 112, si aparece así.
  • De golpe y en un solo lado del cuerpo: con la cara torcida, un brazo que se cae al levantarlo o dificultad para hablar. Es el patrón de sospecha de ictus y el tiempo cuenta.
  • Con los esfínteres alterados: adormecimiento genital o perineal, dificultad reciente para orinar o incontinencia, con pérdida de fuerza en las dos piernas. Es la sospecha de cola de caballo, una urgencia neuroquirúrgica.
  • Con una pierna hinchada, roja, caliente y dolorosa: obliga a descartar una trombosis venosa profunda. Con falta de aire o dolor en el pecho, urgencias sin esperar.
  • Con pérdida de fuerza que progresa: el pie se queda colgando o arrastras los dedos al caminar.
  • Justo después de un golpe en la cabeza, el cuello o la espalda.
Fuera de eso, un hormigueo que va y viene con la postura casi nunca es una emergencia. Pero si lleva semanas, merece consulta y analítica.

¿Cuándo hay que ir a urgencias por un hormigueo en las piernas?

Si es brusco y de un solo lado, si hay dificultad para hablar o pérdida de fuerza, si hay pérdida del control de esfínteres o si una pierna está hinchada, roja y dolorosa. También justo tras un traumatismo. En el resto de casos, tu médico de familia. Profesional sanitario explorando con un diapasón la sensibilidad de la pierna de una paciente sentada en una camilla

Qué es el hormigueo y qué no es

El término médico es parestesia: una sensación anormal de la piel que aparece sin que nada la provoque desde fuera. No es lo mismo que la hipoestesia, en la que notas menos y la zona está dormida, ni que la disestesia, en la que un roce normal resulta desagradable o quema. Esas dos apuntan más a daño del nervio. El hormigueo postural, el de la pierna que se duerme sentada en el suelo, se resuelve solo y no hay que estudiarlo. Sí el que persiste, el que aparece sin postura que lo explique y el que va con pérdida de sensibilidad o de fuerza.

El hormigueo no está en la lista de síntomas del lipedema

Esto es lo que nos separa de casi todo lo que vas a leer. La guía de referencia en Europa es la S2k Lipoedem (AWMF 037-012, versión 5.0, 2024). Su Recomendación 2.1, con consenso fuerte del 100%, enumera los síntomas del lipedema: dolor a la presión, dolor al tacto, dolor espontáneo y sensación de pesadez. Las parestesias no aparecen. Ni ahí, ni en el capítulo de sintomatología, ni en el del dolor. Hay más. La guía concluye que ese dolor encaja con una alodinia mecánica dinámica, no con un daño directo del nervio, y recoge a Dinnendahl (2023): pruebas sensitivas cuantitativas en 20 pacientes con lipedema no obesas, todo normal salvo dos medidas, el umbral de dolor a la presión muy bajo y el de vibración muy alto en el muslo afectado. Lo describen como dolor somático antes que neuropático. Y el dato que más pesa sale del mismo trabajo que citan quienes defienden lo contrario. Chakraborty (2022) preguntó por hormigueo y por adormecimiento a 27 pacientes con lipedema y no halló diferencias entre estadios (p = 0,89 y p = 0,77), mientras el dolor y la sensibilidad al tacto sí variaban. El hormigueo que refieren algunas pacientes es real como vivencia, pero no se comporta como un rasgo de la enfermedad.

¿El lipedema produce hormigueo en las piernas?

No. No figura entre los síntomas del lipedema de la guía S2k de 2024, que son el dolor a la presión, el dolor al tacto, el dolor espontáneo y la pesadez. Si tienes lipedema y además hormigueo, búscale al hormigueo su propia causa. Puedes ver aparte los síntomas que sí definen el lipedema.

Entonces por qué hay mujeres con lipedema que notan hormigueo

Porque coinciden dos cosas distintas en la misma persona, y algunas coincidencias están bien documentadas.
  • Tiroides: la prevalencia de hipotiroidismo en pacientes con lipedema es del 30% al 40%, frente al 2% de la población general (Bauer 2019 y Földi 2009, en la guía). El hipotiroidismo sí puede dar parestesias. Es el puente más sólido, y se comprueba con una analítica.
  • Eje y forma de caminar: la guía recoge que en desproporciones muy marcadas pueden aparecer alteraciones del eje de las rodillas y un patrón de marcha alterado. Eso cambia cómo cargas la columna lumbar, y la sobrecarga lumbar sí da hormigueo. El vínculo es indirecto: la guía no describe compresión nerviosa por el lipedema.
  • Linfedema asociado: suma volumen y tensión del tejido. Ahí el signo de Kaposi-Stemmer, negativo en el lipedema puro, puede volverse positivo.
  • La prenda de compresión: mal medida o arrugada puede comprimir un nervio.
Ninguna dice «el lipedema da hormigueo». Dicen algo más útil: si tienes lipedema y hormigueo, hay cosas concretas que mirar.

Cuando el hormigueo viene de la espalda

Es la causa mecánica más habitual del hormigueo que baja por una sola pierna: la raíz nerviosa se comprime en la columna y el síntoma se nota lejos del problema.
  • Radiculopatía lumbar: baja por la nalga y la cara posterior o externa de la pierna, en un solo lado. Cambia con la postura, al toser o al inclinarse.
  • Estenosis del canal lumbar: aparece al caminar o de pie y mejora al sentarse o al inclinar el tronco hacia delante.
  • Meralgia parestésica: hormigueo y quemazón en la cara externa del muslo, por atrapamiento del nervio femorocutáneo lateral. Se asocia a ropa apretada, cinturones, peso y embarazo. No da pérdida de fuerza.
  • Nervio peroneo en la rodilla: hormigueo en el dorso del pie y dificultad para levantar la punta. Se relaciona con presión sostenida en la cara externa de la rodilla, cruzar las piernas incluido, y con constricciones prolongadas.

Cuando el problema está en el nervio: la neuropatía periférica

El patrón es el que más conviene reconocer: las dos piernas, desde los dedos y los pies, subiendo despacio, en calcetín. La diabetes es la causa más frecuente; en la prediabetes la asociación se ha descrito con evidencia más limitada. Junto a ella, lo que se busca siempre.
  • Déficit de vitamina B12: frecuente y tratable. Vigílalo si tomas metformina, si te han operado de cirugía bariátrica, si eres vegana estricta sin suplementar o si tienes gastritis atrófica.
  • Alcohol: el consumo mantenido daña el nervio, directamente y por déficit vitamínico.
  • Fármacos: algunos quimioterápicos y antibióticos. Si el hormigueo empezó semanas después de un tratamiento nuevo, dilo en la consulta.
  • Exceso de vitamina B6: contraintuitivo. Dosis de piridoxina por encima de 500 miligramos al día, y sobre todo de 1.000, producen neuropatía sensitiva con adormecimiento en piernas y pies. Revisa los multivitamínicos que tomas por tu cuenta.
  • Hipotiroidismo: ya citado, y el motivo por el que la TSH entra en la analítica básica.

¿Qué vitamina falta cuando hay hormigueo en las piernas?

La primera que se comprueba es la vitamina B12: su déficit es frecuente, da hormigueo y se corrige. También pueden estar implicadas la B1 y la B6 por defecto. Y la B6 produce neuropatía también por exceso, así que suplementar a ciegas no es inocuo: no te automediques antes de tener la analítica.

Piernas inquietas: el diagnóstico que más se confunde

Se cuenta muchas veces como «hormigueo nocturno», y no es lo mismo. Su rasgo definitorio no es la sensación, es la necesidad imperiosa de mover las piernas. Empeora al acostarse o al estar mucho rato sentada, es peor por la tarde y por la noche, y se alivia mientras te mueves. Ese alivio es la clave. Se asocia a déficit de hierro, enfermedad renal, diabetes, embarazo y neuropatía, y por eso se mide la ferritina.

¿Es hormigueo o es síndrome de piernas inquietas?

Hazte tres preguntas. ¿Sientes urgencia de mover las piernas, y no solo una sensación rara? ¿Empeora de noche y en reposo? ¿Se alivia al levantarte y andar? Si las tres son un sí, apunta a piernas inquietas y merece consulta con analítica de hierro. Si no cambia al moverte, apunta a otro sitio.

Mala circulación: la explicación más repetida y la más floja

La insuficiencia venosa crónica explica muy bien la pesadez, la hinchazón al final del día, los calambres y el picor. Explica bastante peor el hormigueo puro. Si tu síntoma principal es hormigueo y solo te han dicho eso, no des el tema por cerrado: pregunta por el nervio, la glucosa, la B12 y la tiroides. Si lo tuyo es sobre todo hinchazón, la lectura está en las causas de los tobillos hinchados. Y si predomina el dolor, en por qué duelen las piernas.

Postura, calzado y compresión que aprieta donde no debe

Cruzar las piernas mucho rato, dormir en una postura forzada o apoyar la cara externa de la rodilla contra algo duro comprime el nervio peroneo y da hormigueo en el dorso del pie. Es benigno si cede en minutos. Y después está la prenda de compresión, que es una consulta que recibimos. Bien indicada se usa en el lipedema para reducir el dolor, con la clase más baja que alivie para que puedas llevarla a diario. Mal puesta hace lo contrario. La guía S2k describe el mecanismo: el tejido circular tiene menor rigidez a la flexión, se mete dentro de los pliegues y puede producir estrangulamientos, mientras que el plano los salva mejor. Y fija una regla: una prenda que duele no se tolera, se corrige. Si la tuya te deja marcas profundas, se te enrolla o te adormece la zona, revisa medidas e indicación con quien te la prescribió y mira cómo funcionan las prendas de compresión en el lipedema. Manos de una profesional revisando el borde de una media de compresión a la altura del tobillo de una paciente

Ansiedad e hiperventilación: real, pero no el primer cajón

La hiperventilación produce alcalosis respiratoria, y esa alcalosis reduce el calcio disponible en la sangre. El resultado son parestesias, típicamente alrededor de la boca y en las manos, a veces con rigidez en los dedos y en ocasiones en las piernas. Es un mecanismo real y bien descrito. Dicho eso, la ansiedad se usa demasiado como cajón de sastre para síntomas de mujeres a las que nadie ha estudiado. El orden es el inverso: primero se descarta lo orgánico y después se valora el componente ansioso, que puede sumarse y merece atención. Si tu hormigueo es de una sola pierna o va con pérdida de sensibilidad, la ansiedad no lo explica.

Qué apunta a qué: tabla de orientación

Esta tabla no diagnostica nada. Sirve para llegar a la consulta sabiendo describir tu hormigueo, que es la mitad del trabajo. Y una nota: el dolor de pantorrilla que aparece siempre a la misma distancia caminando apunta al riego arterial, no al venoso.
Cómo es tu hormigueo Hacia dónde apunta Qué se suele mirar
Brusco, un lado, habla o fuerza alteradas Ictus. 112 ya.
Zona genital dormida, esfínteres alterados Cola de caballo. Urgencia neuroquirúrgica.
Una pierna, con trayecto desde la nalga Raíz lumbar. Exploración e imagen lumbar.
Al caminar, mejora al sentarte o inclinarte Estenosis del canal. Valoración de columna.
Las dos piernas, en calcetín, desde los dedos Polineuropatía. Glucosa, HbA1c, B12, TSH.
Cara externa del muslo, sin pérdida de fuerza Meralgia parestésica. Ropa, cinturón, peso.
Urgencia de moverte, peor de noche, alivia al andar Piernas inquietas. Ferritina y hierro.
Solo con la prenda puesta, o con marca profunda Compresión mal ajustada. Medidas, clase y tejido.
Alrededor de la boca y en las manos, con agobio Hiperventilación. Descartar lo orgánico primero.

Qué se suele mirar en la consulta

Lo habitual es una exploración neurológica con reflejos, fuerza y sensibilidad vibratoria con diapasón, más una analítica orientada. No es un menú para pedirlo tú: es lo que te ayuda a no salir sin nada.

¿Qué pruebas se piden ante un hormigueo persistente en las piernas?

Glucosa en ayunas o hemoglobina glicosilada, vitamina B12, TSH, hemograma, función renal y ferritina. La TSH, la FT3 y la FT4 son los mismos parámetros que la guía S2k nombra para el estudio del edema, junto con creatinina, filtrado glomerular, proteínas en orina y NT-proBNP. Según el resultado y el patrón se añaden el electromiograma con conducción nerviosa o una resonancia lumbar. La elección depende de la exploración, no del síntoma aislado.

Si además tus piernas son desproporcionadas y duelen al tocarlas

Ahí ya hablamos de otra cosa. El lipedema es un aumento desproporcionado y simétrico del tejido graso de las extremidades que duele al presionar y al tocar, respeta pies y manos y no se explica por el peso. Es crónico y no tiene cura, y puede empeorar en las fases de cambio hormonal. Si te reconoces, empieza por qué es el lipedema, ordena lo que notas con el test de lipedema y ten claro que el diagnóstico del lipedema es clínico. Y si tienes las dos cosas, la respuesta no es atribuirlo todo al lipedema: es estudiar cada una. Eso hacemos en nuestra consulta de lipedema en Valencia, donde la primera valoración descarta lo que no es lipedema.

Fuentes y referencias


Revisado por el Dr. Alexo Carballeira Braña, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora y director médico de Lipedema Advanced Care. Publicado el 10 de septiembre de 2026. Esta página tiene finalidad divulgativa y no sustituye a una consulta médica. El diagnóstico del lipedema es clínico y debe hacerlo un profesional con experiencia en esta enfermedad. Busca atención el mismo día, o llama al 112, si el hormigueo es brusco y de un solo lado con dificultad para hablar o para mover un brazo o una pierna, si hay pérdida del control de esfínteres o adormecimiento genital, o si una pierna está hinchada, roja, caliente y dolorosa.
Dr. Alexo Carballeira – Director Médico
Dr. Alexo Carballeira – Director Médico

El Dr. Alexo Carballeira se ha formado en prestigiosas universidades nacionales e internacionales, perfeccionando su técnica junto a referentes mundiales de la cirugía plástica como el Dr. Ivo Pitanguy y el Dr. Pedro Cavadas. Licenciado en Medicina y especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, también cuenta con un Máster Internacional en Microcirugía Reconstructiva.

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