¿Lipedema o linfedema? Son dos enfermedades distintas que se confunden porque las dos aumentan el volumen de las piernas. El lipedema es una alteración de la grasa, simétrica y dolorosa a la presión, que respeta pies y manos; el linfedema es una acumulación de líquido por un fallo del sistema linfático, con frecuencia de un solo lado y que sí suele llegar al pie y a los dedos.
Si te han dicho una cosa y sospechas la otra, no eres la única: en nuestro estudio sobre la situación del lipedema en España, en el que respondieron 1.069 personas y se analizaron 969, la conclusión fue que existe un problema real de diagnóstico. Aquí tienes los criterios que se usan en consulta para separarlos, una tabla para verlos de un vistazo y el matiz que casi nadie explica: a veces coexisten.
Primero lo urgente: cuándo no hay que esperar
Antes de comparar enfermedades crónicas, descarta lo que se atiende el mismo día. Si reconoces alguno de estos cuadros, busca atención médica hoy:
Piel roja, caliente y dolorosa, con fiebre o escalofríos: puede ser una erisipela o una celulitis infecciosa, una complicación conocida del linfedema. Necesita valoración y, si se confirma, antibiótico.
Una sola pierna que se hincha de forma brusca, sobre todo con dolor en la pantorrilla, calor o enrojecimiento: hay que descartar una trombosis venosa profunda. Si además te falta el aire o te duele el pecho, es una urgencia.
Una herida que no cierra en una pierna hinchada.
Y sin ser urgente, consulta pronto si en la edad adulta empieza a hincharse una sola extremidad sin causa conocida: el consenso de la Sociedad Internacional de Linfología recuerda que en ese caso hay que estudiar qué está obstruyendo el drenaje.
Qué es cada uno, en dos párrafos
El lipedema es una alteración de la distribución de la grasa que afecta solo a las extremidades, de forma simétrica: las dos caderas, los dos muslos o las dos pantorrillas (y, en los brazos, los dos lados). Tronco, cabeza y cuello quedan fuera, y también los pies y las manos. Aparece casi exclusivamente en mujeres y la primera manifestación o el empeoramiento coinciden casi siempre con fases de cambio hormonal: pubertad, embarazo o menopausia. Y duele: la guía clínica de referencia dice que el lipedema es siempre doloroso, y que un aumento de grasa desproporcionado que no duele se llama lipohipertrofia, no lipedema.
El linfedema es otra cosa: el sistema linfático transporta menos de lo que necesita el tejido y el líquido, rico en proteínas, se queda dentro. Puede ser primario, por una alteración del propio sistema linfático presente desde el nacimiento, o secundario, cuando el drenaje se daña por una cirugía con extirpación de ganglios, radioterapia, traumatismos o infecciones repetidas. No es una enfermedad exclusiva de mujeres y, sobre todo el secundario, afecta con frecuencia a una sola extremidad.
¿Cuál es la diferencia entre lipedema y linfedema?
Dicho de otra forma: en el lipedema lo que aumenta es grasa, y en el linfedema lo que se acumula es linfa. Por eso el lipedema es simétrico, respeta los pies y duele al presionar, mientras que el linfedema puede ser de un solo lado, invade el dorso del pie y los dedos, y no duele a la presión como el lipedema. Los estudios de imagen no han demostrado edema en el lipedema puro: está aumentado, pero no encharcado.
Lipedema o linfedema: la tabla de diagnóstico diferencial
Esta es la comparación que hacemos en consulta, criterio a criterio. Léela como un conjunto: ninguna fila por sí sola da un diagnóstico.
| Criterio | Lipedema | Linfedema |
Qué aumenta | Grasa subcutánea, con desproporción respecto al tronco | Líquido rico en proteínas; con los años, también fibrosis y grasa |
A quién afecta | Casi exclusivamente a mujeres | A mujeres y a hombres |
Cuándo empieza | Casi siempre en fases de cambio hormonal: pubertad, embarazo, menopausia | Primario: desde la infancia o más tarde. Secundario: tras cirugía, radioterapia, traumatismo o infecciones |
Simetría | Siempre simétrico | Con frecuencia de un solo lado o asimétrico |
Pies y manos | Respetados: el volumen se corta en el tobillo o la muñeca | Afectados: dorso del pie y dedos hinchados |
Signo de Kaposi-Stemmer | Negativo: se puede pinzar la piel del dedo del pie | Positivo: la piel engrosada no se deja pinzar |
Fóvea al presionar | Poca o ninguna | Presente en fases iniciales; puede desaparecer cuando el tejido se fibrosa |
Dolor a la presión | Sí, es un criterio nuclear | No es un rasgo propio |
Hematomas | Se refieren con frecuencia, pero no sirven como criterio decisivo | No es un rasgo asociado |
Al elevar la pierna | El volumen no cede de forma apreciable: no es líquido | Cede en el estadio I; en el estadio II rara vez basta |
Infecciones de la piel | En su descripción original, la erisipela de repetición no forma parte del cuadro | Riesgo de celulitis infecciosa y linfangitis repetidas |
Ecografía | No se distingue con fiabilidad del tejido sano ni de la obesidad; sin signos de edema | Piel más gruesa y menos ecogénica |
Linfogammagrafía | No confirma el lipedema; se pide si se sospecha componente linfático | Prueba útil para mostrar la alteración linfática |
Base del tratamiento | Compresión para el dolor, control del peso si hay obesidad y, en casos seleccionados, cirugía | Terapia descongestiva compleja, cuidado de la piel y compresión |
Una aclaración sobre la fila de la elevación: en el lipedema puede haber algo de hinchazón al final del día, sobre todo con calor o tras muchas horas de pie, pero esa estasis es independiente de la grasa del lipedema, que no se va al tumbarte.
Las exploraciones que más ayudan a distinguirlos
El diagnóstico del lipedema es clínico, y la guía S2k lo recomienda así con un consenso del 100%; el del linfedema, en la mayoría de los casos, también se establece con la historia y la exploración. Estas son las maniobras que más pesan.
Simetría y pies. Se comparan las dos piernas y se mira dónde termina el volumen. En el lipedema hay un salto de calibre hacia la zona sana, a la altura del tobillo, y el pie queda libre. En el linfedema el pie y los dedos forman parte de la hinchazón.
Signo de Kaposi-Stemmer. Se intenta pinzar la piel de la base de un dedo del pie. En el lipedema puro es negativo; puede volverse positivo cuando al lipedema se le suma un linfedema. Cómo se hace y qué significa en una pierna endurecida lo contamos en pierna hinchada y dura.
Fóvea. Se presiona unos segundos sobre el hueso. Si queda hoyuelo, hay líquido libre, algo que el lipedema puro no explica. La comparación con la hinchazón por líquidos está en las diferencias entre lipedema y retención de líquidos.
Dolor a la presión. En el lipedema duelen la presión y el roce, y hay además dolor espontáneo y sensación de pesadez. En el linfedema la pesadez es común, pero el dolor a la presión no es un rasgo propio.
¿Cómo saber si tengo lipedema o linfedema?
Con una valoración médica presencial. Lo que sí puedes observar en casa son tres preguntas: ¿están afectadas las dos piernas por igual?, ¿se te hinchan los pies y los dedos? y ¿te duele al presionar? Las dos piernas iguales, pies libres y dolor a la presión orientan a lipedema; una pierna más que otra, pie hinchado y poco dolor orientan a linfedema. Si tus respuestas se mezclan, es justo el caso que hay que explorar.

Pruebas de imagen: cuándo sirven y cuándo no
Ninguna analítica ni prueba de imagen demuestra que tengas lipedema. Las pruebas sirven para descartar otras causas y para detectar si hay un componente de líquido que haya que tratar aparte. Lo desarrollamos en el diagnóstico del lipedema; aquí, lo que importa para separar las dos enfermedades:
Eco-Doppler: en la valoración del lipedema su papel es identificar diagnósticos vasculares alternativos, como las varices o el síndrome postrombótico. No confirma un lipedema: descarta lo que lo imita.
Ecografía de partes blandas: en el linfedema la piel aparece más gruesa y con menos ecogenicidad; en el lipedema la ecografía no se distingue de forma fiable del tejido sano y no se ha podido identificar un componente de edema.
Linfogammagrafía: es la prueba que mejor muestra una alteración del drenaje linfático. En el lipedema no hay estudios sistemáticos que la validen para el diagnóstico diferencial, y con la edad la función linfática disminuye también en personas sanas, así que un resultado alterado hay que interpretarlo. El Grupo de Consenso Español en Lipedema la propone para descartar patología linfática asociada antes de una liposucción.
Resonancia magnética y linfografía con verde de indocianina: no forman parte del diagnóstico habitual y no confirman el lipedema. Los estudios publicados no muestran edema en el lipedema puro ni un fallo del drenaje linfático.

Cuando coexisten: lipedema con componente linfático
La pregunta no siempre es «uno u otro». A un lipedema se le puede sumar un componente linfático, y entonces aparecen rasgos que el lipedema solo no tiene: fóvea, afectación del pie o un Stemmer que se positiviza. El consenso de la Sociedad Internacional de Linfología lo resume así: el lipedema no es una enfermedad linfática, al menos al principio, pero en fases más tardías y con obesidad importante el linfedema puede añadirse como complicación.
¿Se puede tener lipedema y linfedema a la vez?
Sí, pueden coexistir. Lo que hay que matizar es el nombre que leerás en muchas webs, el «lipolinfedema». La guía S2k lo escribe entre comillas y advierte de que la entidad no está bien definida: en los estudios publicados no puede distinguirse si se trataba de un lipedema con un linfedema añadido o de un linfedema asociado a la obesidad, que puede aparecer con la obesidad, haya lipedema o no.
Eso tiene dos consecuencias prácticas. La primera: el lipedema no se convierte en linfedema por norma; la guía recomienda no considerarlo una enfermedad que avance por principio, porque su evolución depende de factores como el peso. La segunda: el peso importa. La dieta no hace desaparecer la desproporción propia del lipedema, pero si hay sobrepeso u obesidad, adelgazar con una alimentación adecuada también puede reducir el volumen de las piernas, y tratar la obesidad es prioritario.
Qué cambia en el tratamiento
Distinguirlos no es un detalle académico: el tratamiento de base es diferente.
En el linfedema el estándar es la terapia descongestiva compleja, en dos fases: una intensiva, con cuidado de la piel, drenaje linfático manual, ejercicios y vendaje multicapa, y otra de mantenimiento con prenda de compresión. Las infecciones de la piel con fiebre se tratan con antibiótico.
En el lipedema la compresión se usa para reducir el dolor, con un consenso del 100%, y la guía pide explicar a la paciente que no reduce la grasa. Si hay un edema de otro origen asociado, la compresión también ayuda a controlarlo. El drenaje linfático manual se plantea combinado con otras técnicas cuando la compresión sola no alivia el dolor, y su objetivo en el lipedema no es reducir volumen. Las prendas adecuadas están en la guía de prendas de compresión.
La cirugía del lipedema, la liposucción, se valora con criterios concretos: dolor documentado que no mejora con el tratamiento conservador, complicaciones como la limitación de la movilidad, tratamiento previo de una obesidad coexistente y descongestión antes de operar si hay edema de otro origen. Si no hay edema, esa descongestión previa no es necesaria.
¿Cómo desinflamar las piernas con lipedema?
Depende de qué esté hinchado. Si es lipedema puro, lo aumentado es grasa y no hay líquido que «desinflamar»: lo que se trata es el dolor, con compresión y medidas conservadoras. Si hay un componente de edema, por retención, por las venas o por un linfedema asociado, la compresión y el drenaje indicados por un profesional sí actúan sobre ese líquido. Por eso conviene saber primero qué tienes. Y una advertencia: la guía S2k dice que los diuréticos no deben usarse para tratar el lipedema, salvo que los indique tu médico por otro motivo.
Qué hacemos en una valoración
Si llevas tiempo oyendo «es retención», «es linfedema» o «es sobrepeso» y nada encaja, lo que necesitas es un diagnóstico. En nuestra consulta de Valencia exploramos las dos piernas con estos criterios, valoramos si hay componente linfático o venoso con las pruebas que hagan falta y te explicamos el resultado y un plan con las opciones que tienes. Si no es un lipedema, te lo diremos: descartar también forma parte del trabajo. Y si dudas también con la piel de naranja, tienes la diferencia entre lipedema y celulitis.
Fuentes y referencias
Guideline S2k Lipoedema, AWMF 037-012, versión 5.0 (2024). Definición, simetría y respeto de pies y manos, dolor, influencia hormonal, hematomas, tabla de diagnóstico diferencial, Kaposi-Stemmer, ecografía, linfogammagrafía, «lipolinfedema» y Recomendaciones 2.10, 2.12, 2.14, 4.1, 4.3, 4.4, 6.1, 7.1, 10.2 y 12.2.
The Diagnosis and Treatment of Peripheral Lymphedema: 2020 Consensus Document, International Society of Lymphology. Definición y causas del linfedema, estadios, elevación, linfogammagrafía, terapia descongestiva compleja, infecciones y relación con el lipedema.
Lymphedema. StatPearls. Afectación de ambos sexos y unilateralidad del linfedema.
Gracia Graells M, Alcolea López JM. Lipedema y linfedema. Hacia un diagnóstico diferencial correcto. Revista de la Sociedad Española de Medicina Estética.
Carballeira Braña A, Poveda Castillo J. The Advanced Care Study: Current Status of Lipedema in Spain. Int J Environ Res Public Health, 2023;20(17):6647. PubMed.
Contenido elaborado por el equipo médico de Lipedema Advanced Care a partir de la guía clínica S2k de lipedema (AWMF 037-012, versión 2024) y de las fuentes citadas.
Publicado en octubre de 2026.
Esta página tiene finalidad divulgativa y no sustituye a una consulta médica. El diagnóstico del lipedema y del linfedema es clínico y debe hacerlo un profesional con experiencia. Busca atención médica el mismo día si tienes la piel de la pierna roja, caliente y dolorosa con fiebre o escalofríos; si una sola pierna se hincha de forma brusca, con dolor, calor o enrojecimiento; o si tienes una herida que no cierra en una pierna hinchada. Si además te falta el aire o te duele el pecho, llama al 112 ahora.
El Dr. Carballeira se ha formado en prestigiosas universidades nacionales e internacionales, perfeccionando su técnica junto a referentes mundiales de la cirugía plástica como el Dr. Ivo Pitanguy y el Dr. Pedro Cavadas. Licenciado en Medicina y especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, también cuenta con un Máster Internacional en Microcirugía Reconstructiva.

